Un falso techo es una estructura suspendida bajo el techo de obra o forjado original que permite crear un espacio técnico intermedio. Su instalación es clave para ocultar
instalaciones (cableado, tuberías, conductos de climatización), elevar el nivel de aislamiento térmico y acústico, o simplemente para mejorar la estética de
cualquier estancia.
¿Qué tipo de falso techo deberías instalar?
Al planificar la instalación de un falso techo, es fundamental evaluar tres factores principales:
- El tamaño total de la superficie.
- El nivel de aislamiento específico que requiere el proyecto.
- El estilo y acabado decorativo que mejor se adapte a tus gustos y necesidades.
Si se trata de una pequeña superficie como la de un cuarto de baño, cocina o
habitación normal y lo que buscamos es simplemente una superficie lisa o decorada de falso techo, la escayola es la opción de
mejor relación calidad/precio.
La escayola en grandes superficies tiene una menor flexibilidad y resistencia a movimientos estructurales
o de dilatación y contracción, por tanto si la superficie fuese mayor de 20 metros cuadrados y además le interesa aumentar el nivel de aislamiento acústico, térmico o ignífugo, el material más
recomendado es la placa de yeso laminado que ofrece mayor resistencia a movimientos estructurales o de dilatación y
contracción, traducido a fisuras o grietas en la superficie y además facilita la incorporación de diferentes tipos de materiales aislantes como la lana de roca, lana de vidrio o de láminas
de polietileno.
Si lo que busca es un falso techo más funcional de fácil acceso a su interior para instalaciones secundarias como en un local comercial,
garaje, planta baja u oficinas, el más recomendado sería un falso techo técnico desmontable o registrable. Disponible con múltiples combinaciones entre modelos de placa, perfil y
diferentes tipos de material con distinto nivel de aislamiento como escayola, madera, metal o yeso laminado.